Si eres de los que piensas que una lectura puede relajarte a la hora de ir al baño estás en un error y este hábito puede poner en riesgo tu salud.

Leer mientras usamos el inodoro o retrete no es algo nuevo, aunque ante la llegada de los teléfonos celulares esta costumbre se ha generalizado ya que se pasó de los diarios, revistas o libros a las pantallas. Tampoco se trata de un tema para tomar a la ligera y muchas investigaciones científicas lo han abordado para conocer las bondades y riesgos que tiene utilizar el baño como una sala de lectura.

Varios estudios han puesto su ojo sobre este evento e incluso han establecido estadísticas que indican un pronunciamiento de este fenómeno en las generaciones más jóvenes. Por ejemplo, el 96% de los nacidos después del 2000 no van al baño sin su teléfono.

A pesar de esta costumbre, los gastroenterólogos insisten en que no se debe incrementar la estadía en el baño más de lo necesario para hacer tus necesidades y este tiempo está estimado en no más de 12 segundos, siempre que no tengas algún problema.

Es que permanecer mucho tiempo sentado en el inodoro o excusado puede traer aparejado la aparición de molestas hemorroides. Esto se debe a que estás exponiendo a tu área rectal a una presión directa durante un largo periodo.

Especialistas también advierten en seguir las manifestaciones de nuestro cuerpo e ir al baño cuando este nos lo demande. En caso de que la defecación no sea exitosa, la clave está el pararse y esperar a un nuevo llamado. Esto se debe a que pasar largos periodos sentado puede provocar estreñimiento.

La explicación está relacionada con tus hábitos y con los mensajes que le envías a tu organismo debido a que, más allá de todo, somos seres de costumbre. Es decir, el cuarto de baño debe estar relacionado solo con la acción de evacuar. Si sumas otro tipo de actividades como leer, estarás distrayendo a tu cuerpo. Algo similar ocurre les ocurre a los fumadores.

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