¿Es necesario (y eficaz) un impuesto a los plásticos?

Los plásticos, como el resto de los residuos que se generan en nuestra sociedad, deben someterse a un sistema de gestión de residuos (recogida, reciclaje, eliminación) “muy controlado, exigente y con garantías de que los mismos no terminan contaminando nuestro medio”, explica María José Ponz, abogada de Legal Consumers, experta en Derecho Ambiental. Pero, ¿es necesario gravar su consumo?

El objetivo de gravar el consumo de plásticos de un solo uso “obedece a la necesidad de frenar el impacto medioambiental que generan este tipo de residuos”, señalan desde el Gobierno. Pero aunque es la doctrina generalizada, Ponz sostiene que “gravar el consumo no es una medida eficaz para este fin”. En su opinión, “aunque siempre es buen momento para mejorar la gestión de los residuos y con ello frenar y minimizar su impacto medioambiental”, es dudoso que se vaya a poder garantizar que el destino de lo recaudado “se emplee directamente en técnicas eficaces de gestión de residuos”, añade.

 impuesto a plásticos

¿Quién pagará el impuesto al plástico?

¿Pagará el ciudadano de a pie este impuesto verde? La respuesta es sí. La abogada asegura que si el impuesto a los plásticos supone un incremento de los costes, “es lógico pensar que el fabricante lo repercutirá en el precio del producto y que quien acabará pagándolo será el consumidor final”. Esto mismo —recuerda— ya sucedió con el cobro obligatorio en comercios de las bolsas de plástico.

Pero, además, la creación de un impuesto tiene consecuencias que van más allá. Así, puede suceder que el encarecimiento del envase repercuta en el producto restándole competitividad. En este caso, no solo será el consumidor final quien resultará perjudicado. Si el impuesto “grava a los productores en España y no existe equivalente en fabricantes de productos que desde España se importan, podría crearse una diferencia competitiva a favor del producto importado”.

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