Son muchos los consejos que, tanto las novias de 2020 como los expertos en materia nupcial han compartido sobre cómo organizar una boda en tiempos difíciles. Sabemos que en 2021 muchas de las bodas previstas no serán tal y como se habían planeado. Las restricciones de aforo y normas de higiene y seguridad siguen latentes en el sector hostelero por lo que, por ahora, todas las celebraciones estarán sujetas a ciertas limitaciones. Por ello, es importante tener todas las herramientas para saber cómo organizar una boda íntima y segura pero que, al mismo tiempo, cumpla con todas las expectativas.

Lo más importante: cambiar el chip y olvidar los planes iniciales

Todas las novias de 2020 aseguraban haber tenido que cambiar drásticamente sus planes de boda y, pese a ello, reconocían haber celebrado un evento mucho más especial de lo que jamás habían imaginado. Es importante cambiar la mentalidad desde el primer momento y entender que se puede organizar una boda maravillosa pese a las limitaciones establecidas. Lo más importante es entender que hay que ser responsable y que la boda se verá afectada por las restricciones. Pero que no sea como siempre la imaginaron no significa que no vaya a ser especial.

Lo primero que les aconsejaría es no perder la ilusión y ser capaces de cambiar la mentalidad. Tener 100 o 200 invitados menos no significa que la boda sea menos importante. Tienen que ver la celebración íntima como una oportunidad para tener aquello que sería inviable en una boda grande como, por ejemplo, poder dedicar más tiempo a los invitados.

Diseñar la boda planteando todos los escenarios posibles 

Las limitaciones y restricciones pueden variar conforme se acerque la fecha. Por eso, es importante tener presentes todos los escenarios posibles y saber qué quieres hacer en cada uno de ellos. Establecer unas bases hará que la toma de decisiones sea más fácil y ayudará a lidiar con la incertidumbre. Lo primero es decir qué es lo que realmente quieren. ¿Casarse solos? ¿cambiar de fecha? ¿casarse en el jardín de casa? Una vez que la decisión está tomada, es cuando debemos comunicarla al resto, es importante tomar las decisiones basándose en los deseos de los novios, evitando que interfieran demasiadas opiniones externas.

En caso de verse obligados a cambiar los planes a medio camino y, por tanto, tener que reducir el número de invitados, se tiene que comunicar de forma clara, sin agobiarse ni tener la sensación de que están rechazando a los invitados. Deben encontrar las palabras adecuadas para que comprendan que el cambio de planes se debe a la responsabilidad, por encima de lo que a ellos realmente les gustaría, que es compartir su boda juntos.

Aprovechar las ventajas de celebrar una boda pequeña 

Puede que sean muchas las renuncias que los novios tienen que hacer al modificar su boda, pero lo cierto es que una celebración íntima presenta una serie de ventajas que deberían ver como una oportunidad. Es una boda en la que no hay prisa por hacerse fotos o por terminar el cóctel, en la que los novios pueden disfrutar de los invitados, sentarse con ellos. En la que no hay que levantarse e ir saludando por las mesas casi como un trámite con el tiempo marcado para cumplir horarios, sino como parte del plan. La sobremesa se alarga y se convierte en un momento familiar, de risas y recuerdos; el chill out se anima con grupos de música y buenas copas servidas en la mesa. No tiene absolutamente nada que envidiarle a la boda tradicional.

A la hora de contratar los proveedores, el hecho de elegir una celebración más íntima o informal no tiene por qué ser un problema, aunque los wedding planner recomiendan comunicar desde el primer momento el tipo de boda que desean, para que todos trabajen en la misma dirección. Además, un banquete con menos invitados presenta ventajas a la hora de elaborar el menú. Una boda íntima nos permite atrevernos con platos laboriosos que en celebraciones de 500 personas no podríamos elegir. Así, un evento con pocos invitados presenta un amplio abanico de posibilidades culinarias.

En cuanto a la decoración: atención a los detalles y mesas bonitas

Si hay un elemento donde merece centrar la atención en una boda pequeña es en la decoración del espacio. Será un espacio más pequeño, habrá menos gente y, por lo tanto, cada elemento cobrara mayor protagonismo. En una boda íntima los pequeños detalles se aprecian mucho más: una minuta cuidada, una buena vajilla, una caligrafía especial, un grupo de música que se pueda escuchar y disfrutar. Incluso permite pensar en cada invitado de forma individual. Quizá es una oportunidad para sorprender a cada invitado con su plato favorito, su vino preferido o con un mensaje de agradecimiento personalizado.

Eso sí, si hablamos de decoración, la gran protagonista debe ser la mesa. Las mesas recuperan la importancia que merecen y que, quizá ,estaban perdiendo desde hacía un tiempo. Cristalerías, vajillas, manteles, servilletas de buena calidad, minutas con papeles especiales, meseros dibujados a mano, centros de flores y velas que llenan espacios más vacíos, sillas más especiales y cómodas en las que pasar más tiempo. 2021 va a estar lleno de mesas decoradas con mucho mucho mimo

Y, sobre todo: disfrutar de la organización de la boda

Los meses previos a la celebración suelen estar acompañados de una gran ilusión por los preparativos. Es importante que ese tiempo siga siendo agradable e ilusionante, y no quede empañado por los nervios o la incertidumbre. Creo que todos deben recordar que lo mejor de una boda no es solo ese día, sino todo el proceso. No pueden perderse esa parte. Tienen que mentalizarse de que será un día increíble y pensar que casarse siempre merece la pena.

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