¿Qué es un evento sostenible?, ¿Qué eventos son más perjudiciales y qué se puede hacer?

Contra lo que muchos puedan pensar, en invierno también se celebran una gran cantidad de eventos en nuestro país que reúnen a centenares de personas. Estas reuniones multitudinarias tienen un alto impacto en el medio ambiente y en el ecosistema, por lo que en los últimos años se ha hecho especial hincapié en la organización de eventos sostenibles. Pero, ¿qué se entiende realmente por evento sostenible?

¿Qué es un evento sostenible?

Son aquellas reuniones en cuya planificación se tiene en cuenta el impacto negativo sobre el lugar en el que se realizan y tratan de minimizarlo al máximo, buscando los menores impactos posibles en el medio ambiente. De lo que se trata, entre otras cosas, es de controlar por ejemplo el consumo masivo de recursos (agua, papel, energía, alimentos, etc.) en un período muy reducido de tiempo.

Tendemos a pensar que cuanto mayor sea la dimensión del evento, mayor será el impacto en la naturaleza, algo que no siempre es así. Es importante tener en cuenta también el tipo de evento del que estamos hablando; por ejemplo, los grandes torneos del deporte mental o las Comic Con generan un impacto menor en el ecosistema que los conciertos al aire libre. Mientras en los primeros la gente se encuentra reunida en un espacio cerrado que consume un número relativamente alto de energía, en los segundos este consumo se dispara (pensemos en la cantidad de electricidad que se necesita para mantener cientos de ordenadores en funcionamiento para poner en marcha todo el equipo técnico de video y de sonido en un concierto). Además, todos los eventos que se llevan a cabo al aire libre son infinitamente más perjudiciales que los que no lo hacen, ya no solo por los residuos que se dejan tirados en zonas naturales y que invaden de manera agresiva el ecosistema sino también por la contaminación lumínica y sonora que generan, así como el aumento de las emisiones de CO2.

¿Qué se está haciendo para tener eventos sostenibles?

Es por ello mundo del deporte es uno de los más concienciados sobre la importancia de la sostenibilidad. Eventos internacionales como el Roland Garros o las Olimpiadas ya hace años que parten de este principio a la hora de organizar todo lo referente a sus competiciones. De hecho, los Juegos Olímpicos de Londres en 2012 fueron los más sostenibles hasta el momento. En ellos hasta la antorcha olímpica respetaba el medio ambiente al 100 %, puesto que no desprendía ningún tipo de emisión de carbono a la atmósfera. Hasta en el deporte mental este discurso está calando hondo, y es que los principales casinos de Las Vegas ya han modificado parte de sus dinámicas para convertirse en establecimientos con un alto compromiso con el medio ambiente.

Las ventajas de optar por este tipo de organización de eventos son innumerables: por una parte, se reduce de forma real el impacto medioambiental y social negativo, también le da un valor añadido a nivel humano al evento y presenta un ahorro económico tanto para los participantes como para los organizadores a la vez que apoya el empleo local y demuestra que hay otra forma de hacer las cosas.

¿Qué puedes hacer tú para impulsar la sustentabilidad en tus eventos?

Con todo, no solo los festivales de música, los congresos, o los grandes eventos deportivos pueden ser sostenibles. Nosotros mismos podemos hacer de nuestras fiestas de cumpleaños, bodas o comidas familiares reuniones totalmente friendly con el medio ambiente. Lo único que debemos hacer es reducir los residuos (por ejemplo, comprando solo los productos necesarios y sirviendo la comida en bandejas grandes y sobre platos de madera o de materiales biodegradables), reciclar todo lo empleado, disminuir el consumo de electricidad y agua organizando nuestro evento durante el día e instalando grifos con temporizador automático, reducir al máximo la contaminación lumínica y acústica así como la atmosférica (por ejemplo, sirviendo pinchos fríos en vez de calientes y empleando una iluminación LED, lo cual supone un número menor de emisiones de CO2)  y respetando en todo momento el hábitat de plantas y animales.

Este tipo de acciones tienen en cuenta una triple vertiente: la económica, la social y por su puesto la ambiental que conforman los tres puntos clave de lo que se entiende por sostenibilidad. Además, todas ellas son fáciles de poner en práctica por todos y cada uno de nosotros. Cada granito de arena que podamos aportar de manera individual supone un gran paso contra el cambio climático.